domingo, 20 de octubre de 2013

El Misterio del Oera Linda IX


Los Golen, los Kåltas y los Trowydas

por Hyranio Garbho


Los capítulos dedicados a los golen, los kåltas y los trowydas son quizá de lo más interesante que hay en el Oera Linda.  Sobre todo, porque su particular punto de vista nos ofrece una visión del todo novedosa sobre estos asuntos.  Sumariamente hablando se ha asumido que los golen son los clásicos Galos; y que los kåltas y los trowydas son, respectivamente, los Celtas y los Druidas. Nosotros compartimos plenamente esta opinión.  Pero el Oera Linda agrega algunas cosas, todavía más interesantes, sobre las que no se ha reparado aún debidamente.  Por de pronto, el nombre de los golen, su verdadero origen; y su particular carácter.   Es a este núcleo de cuestiones que dedicaremos las siguientes líneas.

Lo primero que nos asalta como una cuestión relevante es el nombre de este grupo, la palabra con la que se los designa, esto es, "golen".  Esta palabra no tiene raíz germánica; y difícilmente la reconocemos entre los sonidos que evocan el idioma frisón.  Ignoramos, por tanto, cual pueda ser su procedencia.  Aunque no podemos dejar de advertir su similitud con palabras surgidas en otros suelos idiomáticos.  El nombre "Golen" nos suena muy semejante a la palabra Golem con la que se significa en el mundo judío a una creatura sin alma verdadera, sin espíritu, hecha de materia inanimada; y que resulta una especie de robot bajo control mental de otros seres.  Esto es, para nosotros, algo sumamente sugestivo.  En los pueblos germánicos lo que define a un hombre verdadero es el espíritu.  Con la expresión "golen" el Oera Linda puede estarse refiriendo a la "gente" o a los "pueblos" que, desde el punto de vista del cronista frisón, hayan sido percibidos como gente "sin alma".  Sobre estas curiosas anotaciones volveremos más adelante.  Conviene decir antes otras cosas en mérito a la inteligencia del relato.

La primera referencia que hace el Oera Linda de los golen les vincula de inmediato con los trowydas; y no habla de ellos en términos de un pueblo -como cuando se refiere a los krekalander (griegos) o finneses (finlandeses)- sino que les identifica como una casta sacerdotal, a quienes se les llama "trowydas" por ser falsos e hipócritas.  El texto dice clara y contundentemente que provenían de Sydon -probablemente la Sidón fenicia en el lejano Líbano, al norte de Palestina.  Este dato es de una importancia decisiva, pues sitúa en el mundo fenicio el hasta ahora desconocido origen de los celtas -celtas o galos como se les llamó indistintamente. El relato del Oera Linda dice que estos golen (o galos) llegaron primero a Missellja (presumiblemente Marsella, o una de las islas en el mediterráneo frente a sus costas) y la quisieron comprar. Entonces nadie advirtió el enorme error que con ello se cometía; y que sólo cuando los frisones fueron conscientes de esto dieron a esta Isla el nombre de Missellja, que significa precisamente "mal vendida"[1].  Esto es, también, por cierto, algo sumamente interesante.

Pero vayamos por parte. Según el Oera Linda los golen eran sacerdotes misioneros[2] de Sydón.  Este es un dato muy relevante.  Esta ciudad, fundada en el tercer milenio antes de Cristo, fue en sus orígenes una de los más importantes enclaves del mundo fenicio.  Comparable únicamente con Tiro, respecto de la cual era, de hecho, más antigua, Sidón fue, en los tempranos días de la fenicia primitiva, la ciudad más importante en toda la región norte de Palestina.  Si el Oera Linda tiene razón, y los golen eran en efecto sacerdotes de origen fenicio, queda establecido entonces, también, el origen fenicio de los druidas.  Esta es una cuestión importantísima; y de paso, una hipótesis de proporciones.  

Sobre el hecho que los golen eran fenicios el Oera Linda no deja lugar a dudas.  Lo dice y lo repite sin ambages en múltiples pasajes.  En uno de ellos, muy significativo, puede leerse lo que sigue:

"Los romanos, además, vivían en enemistad con los phonisjar (fenicios); y sus sacerdotes, los sacerdotes romanos, que deseaban asumir solos el gobierno del mundo, no podían soportar a los desagradables golen. Primero tomaron de los phonisjar Mis-sellja (Marsella) -y luego todos los países situados al sur, al oeste y al norte, así como también la parte sur de Britanja (Bretaña)- ahuyentando siempre a los sacerdotes phonisjar, esto es, a los golen, de entre los cuales miles buscaron refugio en el norte de Britanja"[3]

Y en otro pasaje, igualmente interesante, se lee:

"Los golen, como fueron llamados los sacerdotes misioneros de Sidón, se habían dado cuenta que la tierra estaba escasamente poblada y que ellos estaban lejos de la Volkmoder.  A fin de dejar una impresión favorable se hicieron llamar, en nuestra lengua, los "buscadores de la verdad"; pero mejor se hubieran llamado "inhibidores de la verdad", o en una forma más corta "Trjuwendne", como de hecho les llamó después nuestra gente de mar"[4]. 

Con esto queda establecido el verdadero origen de los golen (galos).  Y con ello, también, el origen de los trowydas (druidas).  Sobre los Kåltas (Celtas) el Oera Linda dice que eran de origen germánico, pero finalmente corrompidos por los golen.  Estas afirmaciones son corroboradas por la historiografía oficial si se las consulta debidamente.  Sabemos, por ejemplo, según esas fuentes, que los "galos" fueron conocidos originariamente como "celtas"; y que sólo a partir de los romanos fueron llamados "galos".   Los griegos llamaban "celtas" (keltoi - κελτοι) a todos los pueblos que, en su opinión, se hallaban "más allá" de alguna tierra por ellos conocida.   Así, los keltoi o "celtas" eran los pueblos que habitaban las regiones "más allá" de los Alpes, "más allá" de los Ligures, "más allá" de los pilares de hércules; "más allá" de la aurora boreal (de la que no sabemos por qué los griegos tenían noticias).  Esto llevó a que los griegos identificaran a los "celtas" con los hiperbóreos.  Y probablemente hayan tenido razón, si los "celtas" eran, como efectivamente pensamos, los pueblos germánicos que supervivieron de la desaparecida Âldland o Atlántida. 

Pero los golen eran otra cosa.  El Oera Linda nos dice que los golen llegaron a Europa instalándose primero en Missellja (Marsella), isla que habrían comprado.  No eran propiamente tal un pueblo, sino una casta de sacerdotes misioneros fenicios.  Sobre esto ya hemos dicho suficiente en las líneas precedentes.  Pero lo que no hemos dicho es como llegaron a identificarse con los kåltas (celtas).  El Oera Linda nos habla de una sacerdotisa llamada Syrhed quien gobernó en Flyburgt hacia el año 1600 antes de Cristo.  Era ésta una sacerdotisa de oscuros tratos, cuya rivalidad con Nyhellênja (Min-erva) le llevó a protagonizar una guerra.  El Oera Linda la describe como celosa, intrigante; pero dice también de ella que era bellísima y muy inteligente.  Sus consejos eran oscuros e incomprensibles; y por eso los marineros le llamaron Kålta. Odiaba a Min-erva porque ésta se ganaba siempre el favor de todos; y quería ser más que ella. Frustrada por no lograrlo se fue con los mâgjares para aprender trucos de brujería. Y cuando supo lo suficiente marchó con los golen; pero tampoco esto le dio resultado.  Enemistada también con Jon, el legendario rey del mar de Âlderga, sufrió los embates de éste cuando Flyburgt fue incendiada.  Ella logró huir; pero la lámpara[5] de su ciudad y algunas sacerdotisas quedaron bajo el poder de Jon.  En su escapada algunos pueblos de la región dominada por el río Escalda se le unieron.  Y la guerra entre Kålta y Minerva fue entonces más cruda que nunca.  Paralelamente a estos hechos algunos golen habían tomado sus embarcaciones y marchado por las costas del mediterráneo desde Missellja a Kâdik, y desde Kâdik a Brittanja.  Pero no pudieron influir en el gobierno de esta región, porque éste era fuerte y porque sus habitantes aun eran "Hijos de Frya".  El Oera Linda dice que Brittanja era entonces una Isla a la que eran enviados, en calidad de exiliados, todos los frisones que habían sido juzgados por delitos comunes o infracciones contras las leyes de Frya.  Allí debían pagar sus crímenes extrayendo hierro o estaño de las minas.  Eran, según nos cuenta el Oera Linda, una población relativamente numerosa.  A ellos se dirigieron primero los golen.  Pero nada pudieron hacer por influirles; pues pese a que eran exiliados allí seguían manteniendo su lealtad firme hacia al pueblo de Frya.  Entonces vino Kålta y los arengó; y les prometió grandeza y libertad si le seguían al continente, y le proclamaban como su Volkmoder.  Éstos hicieron lo que ella les dijo; y de ese modo Kålta se hizo con el gobierno de los Estados al sur de Friesland hasta el Sêjene (el río Sena).  En las regiones altas de estas tierras construyó una ciudad a la que llamó Kåltasburg (la actual Carnac británica en Francia)[6], desde la que gobernó como Volkmoder, pese a la férrea oposición de sus habitantes, que desde entonces fueron llamados "kåltas", es decir, habitantes de la ciudad de Kåltasburgt.  Los golen, entonces, dominaron Brittanja, que había quedado no sólo despoblada (con muy pocos habitantes frisones), sino, además, sin sacerdotisas ni lámparas verdaderas.  El Oera Linda lo dice del siguiente modo:

"Los golen gradualmente llegaron a tener el dominio sobre toda Brittanja.  Y esto fue así, porque, en parte, ya no había allí ninguna ciudadela; pero, también, porque ya no tenían ninguna Burgtmaagden. Y, en tercer lugar, porque sus lámparas no eran verdaderas. Por todo esto el pueblo dejó de aprender. Y llegaron a ser estúpidos y torpes. Y, habiendo permitido que los golen les robaran sus armas, fueron llevados por ahí como toros con un anillo en la nariz"[7].  

Fue así como los golen se hicieron fuertes en Brittanja y mil años después, aprovechándose de las querellas internas de los frisones por la elección de una nueva Êrêmoder, tomaron posesión de las tierras del continente y vencieron con facilidad a los debilitados (moralmente debilitados) hijos de Frya.  El relato frisón nos lo cuenta así:

"Después que Mâgy fue asesinado y el Fryasburg hubo sido restaurado se eligió una nueva Êrêmoder.  Mi madre fue la elegida, pero ella rechazó ser la Volkmoder (...) todas las otras sacerdotisas quisieron entonces ser la Volkmoder.  Cada Estado tomó partido por su propia Burgtmaagd y no cedieron en esto (...) Tales procedimientos acarrearon disputas entre los Estados y así se rompió el lazo que los unía.  La gente de un Estado llegó a sentir celos de la gente de los otros Estados, o, al menos, llegó a considerarlos como extranjeros.  A consecuencia de esto los golen o trowydas tomaron posesión de nuestras tierras hasta el Skelda y los mâgjares hasta el Wrsâra"[8].
 
Es probable, por estos hechos, que los golen se hayan establecido primero en Bélgica y luego en Francia. Después de todo, la colonia que mantenían en Marsella seguía existiendo. Posteriormente algunos grupos de ellos emigraron hacia los Alpes, instalándose en Suiza y luego en el norte de Italia.  La historiografía oficial nos dice que los galos eran un pueblo (o un conjunto de pueblos) extraordinariamente nómades, movedizos; de constante inmigración.  Esto calza a la perfección con lo que nos viene narrado en el Oera Linda.  También los pueblos fenicios eran asombrosamente movedizos.  En fin, habitando las regiones que de antaño habían sido ocupadas por los kåltas (celtas), los golen pudieron muy bien haberse confundido con ellos.  Y de hecho, el Oera Linda dice que los golen echaron a perder el lenguaje de los kåltas, muy probablemente porque se instalaron entre ellos.

Cuando los romanos llegaron a las regiones que los griegos decían estaban habitadas por celtas (keltoi), encontraron sólo golen, o kåltas corrompidos por los golen (al punto que, en su esencia, también ellos se habían transformado en golen).  Por eso les llamaron "galos" y no "celtas".  Esto explica por qué se les confunde; y explica, también, por qué hay, entre los druidas, cuya religión es eminentemente goliana (y por tanto, fenicia), tantos elementos discernibles de la proto-religión germánica (de ascendencia originalmente celta).  Así, según el Oera Linda, los golen de origen fenicio, apodados trowydas (literalmente "inhibidores de la verdad", esto es, "falsos"), habrían logrado corromper a los kåltas (celtas), dando lugar a una cultura monstruosa (el Oera Linda se expresa en estos términos de la religión de los golen-trowydas), que únicamente logró imponerse por las propias deficiencias y rivalidades internas (debilitamiento de la moral) de los propios frisones. 

La opinión que el Oera Linda tiene de los golen-trowydas es nefasta.  Los califica de embusteros y poco fiables; dados a hacer trucos (no ser honestos); mañosos y de oscuros tratos; proclives a vivir de la trampa, el engaño, la maña, el artificio, la traición.  Sólo para hacerse una idea de la visceralidad de estas opiniones leamos un pasaje del Oera Linda donde se describe de manera sumaria a los golen.  El pasaje está extraído del capítulo titulado "Los Golen", y en él se puede leer lo que sigue:

"Los golen celebraban todo tipo de festivales viles y monstruosos, los que eran promovidos por los habitantes de la costa, con sus mujeres lascivas y sus vinos dulces venenosos. Si alguno de los nuestros (de los kåltas) se comportaba de tal modo que pusiera su vida en peligro, los golen le proporcionaban un refugio y le enviaban a Phonisja (Fenicia)... Cuando se establecía allí, le hacían escribir a su familia, amigos y contactos, que el país era tan bueno y la gente tan feliz, que nadie podía formarse una idea de ello. En Brittanja hay muchos hombres, pero pocas mujeres. Cuando los golen supieron esto, llevaron allí niñas de todas partes y se las dieron a los britanos a cambio de nada.  Mas todas estas niñas servían a sus propósitos de robarle los niños a Wr-alda y dárselos a los dioses falsos"[9].

En otros pasajes el Oera Linda describirá con más detalles estas famosas celebraciones religiosas de los golen.  Demás está decir que ellas no descartan el sacrificio ritual y los derramamientos de sangre.  Todo esto, a los ojos de un frisón, resulta abominable.  De allí el uso de epítetos tales como "execrable" y "monstruoso" que dirigen a los golen.  Pero lo más relevante de todo esto no viene dicho del Oera Linda, aunque puede perfectamente deducirse de él.  Veamos.

Hay una famosa tradición vinculada con las leyendas del grial, según la cual, José de Arimatea, un rico dignatario judío de la época de Jesús, llegó a Marsella con María, Marta y Magdalena, portando un extraño objeto del que se dice contenía la sangre del nazareno.  ¿Por qué a Marsella? ¿Qué tenía Marsella de interesante como para que estos fugitivos del cristianismo llegasen allí? ¿Qué ocultos vínculos les unían a los golen?  La tradición dice que luego de permanecer allí un tiempo José de Arimatea llevó el Grial a Bretaña.  ¿Por qué a Bretaña? ¿Qué había en Bretaña que no hubiera en ningún otro lugar del mundo?  Según el Oera Linda Marsella y Bretaña eran justamente los dos únicos lugares en el planeta donde los golen dominaban más extensamente el país, a través de sus sacerdotes (o trowydas -druidas).  El origen de la presencia de los druidas en la Isla se pierde en la noche de los tiempos.  Sólo sabemos que ya estaban allí hacia el siglo VIII o VII antes de Cristo, y que también había druidas en Francia y otras partes de Europa -e incluso los había en la Galacia turca.  Esto último es también relevante, toda vez que sabemos que Pablo de Tarso, el fundador del cristianismo, se dirigió también allí, como a una de sus regiones preferidas, donde buscó convertir a los Galatas.  ¿Es preciso explicar que los Galatas eran Galos (golen) emigrados del centro de Europa a Anatolia en el Asia Menor (Turquía)?  ¿Por qué Pablo se dirigió a ellos?  Lo ignoramos.  Pero nos sugestiona pensar en la sincronía que hay entre estos dos emisarios del cristianismo; y su predilección por llevar su mensaje (el Grial, en el caso del primero) a regiones habitadas de antaño por galos (golen) y trowydas (druidas).

Si todo esto tiene asidero y el Oera Linda es un texto auténtico cabe reparar también, entonces, sobre las tergiversaciones de la historia del grial, convertido en el mundo celta (goliano-druidiano) en la copa de Jesús; y rescatado para el mundo germánico como la piedra caída de la corona de Lucifer por el muy insigne poeta alemán Wolfram von Eschenbach.  Pero también la historia del Cristo podría ser perfectamente un mito pagano (de ello existe hoy abrumadora evidencia), manipulado por los golen; y confundida, cuando no mezclada, con las historias de un oscuro predicador de galilea.  Todo esto es posible y probable.

Antes de cerrar nuestro capítulo sobre los golen quisiéramos retomar brevemente una idea abierta al inicio de esta exposición.  Allí dijimos que la palabra "golen" puede hallar su etimología en el vocablo "golem", que significa "creatura sin alma" (esto es, ser "sin-forma", creado artificialmente de la materia inanimada, sin espíritu).  Desconocemos el origen de la palabra.  Ignoramos, también, si entre los galos (o golen) fue éste un endónimo; o si recibieron este nombre de otros, pero ellos no se llamaban así.  El Oera Linda no aclara nada al respecto.  Pero si este fuera un exónimo (aun cuando la palabra haya podido ser originalmente goliana), y hubieran sido llamado así por los frisones, resulta interesante entonces, también, advertir, en el eco de la palabra, el pensamiento más profundo que éstos, los frisones, tuvieron que haberse formado de ellos.  Esto es una especulación: qué duda cabe.  Pero es una especulación interesante, sobre todo, si se tiene en cuenta lo que los cronistas frisones se animan expresamente a decir sobre los golen, los galos y los druidas.



[1] La etimología de la palabra "Missellja", como bien lo ha sugerido Wirth, se halla en la conjunción de las palabras "mis" y "sellja".  "Mis" es un prefijo que en frisón, lo mismo que en inglés, se usa para negar o significar lo contrario a la palabra raíz que acompaña. Ejemplo: "Misspell" (deletrear mal), "Misbehave" (mal comportarse), "Miscount" (equivocarse en un cálculo); "sellja" en frisón antiguo significa "venta" o "vender" (como en inglés "sell").  De allí entonces que la etimología de la palabra "Missellja" sea "mal vendida" o "vendida por error".  Es interesante apuntar que la palabra alemana para "vender" es "verkaufen", la que en un sentido figurado puede significar también "engaño".
[2] Llama poderosamente la atención que el texto utilice la expresión "misioneros" para referirse a estos sacerdotes de Sidón.  El perfil misional calza a la perfección con lo que conocemos de los cristianos, pero no con lo que sabemos de los pueblos europeos antes de la llegada del cristianismo.
[3] Oera Linda, versión castellana de Hyranio Garbho, capítulo: "Fragmento".  Los paréntesis, las cursivas y el subrayado son nuestros.
[4] Oera Linda, versión castellana de Hyranio Garbho, capítulo: "Los Golen".  Las cursivas y el subrayado son nuestros.
[5] En la creencia frisona que se transparenta en el Oera Linda la posesión de una lámpara encendida con las llamas de la Lámpara original que está en Texland garantiza la supervivencia de un pueblo, de una nación y una ciudad.  Sin su presencia nada tiene valor; nada es considerado verdadero.  Al perder la lámpara de Flyburgt Syrhed se vio condenada a ser una sacerdotisa no de verdad; y por tanto, ni sus consejos, ni sus visiones, tendrían asidero.
[6] Esta ciudad era conocida en la época del cronista del Oera Linda como Kêren-åk, y se corresponde con la actual ciudad de Carnac en Francia, famosa por sus construcciones megalíticas, particularmente por sus menhires.
[7] Oera Linda, versión castellana de Hyranio Garbho, capítulo: "La Historia de Jon". 
[8] Oera Linda, versión castellana de Hyranio Garbho, capítulo: "El Primer Escrito". 
[9] Oera Linda, versión castellana de Hyranio Garbho, capítulo: "Los Golen".  

1 comentario:

  1. Amigo tienes una copia en español del libro? te agradeceria si la compartieras conmigo.

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