miércoles, 15 de abril de 2015

El Sueño de Thoth


Por Iskah de Élelin.  Una de las ilustraciones de mi libro "Los Pergaminos del Bosque de Neegal"




©Iskah de Élelin, 2015 (Año 126 nHk)

sábado, 17 de enero de 2015

La Piedra de Uril y el Misterioso Bosque de Neegal


Por Hyranio Garbho

El Bosque de Neegal es un arquetipo del esoterismo arkhanen y un símbolo privilegiadísimo del opus alchimicum ururiano.  Ubicado donde hoy se encuentra el Teutoburger Wald constituyó en el pasado el lugar más sacro para los ario–arkhanen por tres significativas razones.  Primero, porque fue el lugar donde se celebraron las bodas arkhanen.  Segundo, porque fue la región escogida para emplazar el Uril.  Y tercero, porque es el escenario donde se desarrolla la mágica historia de Sigur y Vaal de Marne, épica arquetípica de la iniciación aria en A–Mor, cuyos ecos darán vida, en los tiempos históricos, a la leyenda del Graal.

En Las Bodas Arkhanen el mágico y misterioso Bosque de Neegal constituye el tema central de la Cuarta Jornada.  Allí se nos informa que ése fue el lugar dónde los primeros habitantes del planeta, venidos de otra estrella, ocultaron su reliquia más sagrada, una piedra conocida con el nombre de Uril.  La palabra Neegal y Uril son ambas iroglifos ururianos.  La primera significa literalmente Tierra de NEEG, pues el sufijo AL, compuesto por la runa Ar y la runa Laf, suele ser interpretado como "Tierra" o "Región".  La palabra NEEG, en kálico, compuesta por las runas Noth, la doble Eh y Gibor, significa literalmente "Las Nupcias de los Dioses bajo la Ley que es Destino".   Esas nupcias divinas (nupcias de los Gotten) son la replicación de las bodas arkhanen en este plano del acontecer (o en este nuevo planeta).  La segunda palabra, URIL (de las runas Ur, Is y Laf), invoca la idea que el Conocimiento Interior es Fuerza Interior y Visión de la Totalidad.

Según Agnes del Lacio el antiguo Bosque de Neegal, lugar al que se llevó originalmente la Piedra de Uril, comprendía un territorio mucho más vasto que el que hoy abarca el Teutoburger Wald.  Se iniciaba en la mítica Ljvdwert, en Frisia, extendiéndose por el oriente hasta donde hoy se encuentra la ciudad de Berlín.  Por el sur abrazaba los límites norte de la actual Bélgica y la actual Luxemburgo.  En Alemania el Bosque se extendía hasta la actual Frankfurt. 



En el Bosque de Neegal fue donde comenzó todo.  Las Bodas Arkhanen, atribuidas al mítico Urur, señalan que el lugar fue elegido para custodiar el Uril mucho antes de la fundación de Thule[1].   Entre esta mítica ciudad y el lugar preciso donde fue llevado el Uril habían, según Las Bodas Arkhanen, 2600 pasos (algo así como 2756 kilómetros, si atendemos a la indicación de Del Lacio, según la cual, un paso arkhanen habría medido 106 centímetros).

De acuerdo con Las Bodas Arkhanen el Bosque de Neegal llegó a ser un lugar mágico, de retiro, precisamente, gracias a la Piedra de Uril.  En los tiempos más remotos, antes del hundimiento de Alt–Land (La tierra antigua), la Thule de los orígenes, este lugar era considerado sacro.  Y el camino que a él conducía, una senda de peregrinación.  Ése camino se iniciaba en el antiguo Puerto de Kâdik, al que los arkhanen Sippe llegaban provenientes del Puerto Brasil, ubicado en la región suroriental de la Isla de Thule, paralela al estrecho de Gibraltar.  Y consultaba un periplo que cruzaba toda Hispania, haciendo estaciones en lugares próximos a los sitios donde hoy se hallan ciudades como Córdoba, Toledo, Teruel y Huesca en la antigua Ar–Agon.   Tras cruzar los pirineos la siguiente estación de la ruta era Ker Kasser (probablemente Carcassonne), por donde el camino continuaba hasta alcanzar la ruta del Ródano; y desde allí, siguiendo una de sus bifurcaciones, penetraba la actual Alemania, hasta la región donde hallábase antiguamente el Bosque de Neegal (llamado luego Nieg–al, Ning–al, Oster–ning–al, Os–ning–al, Os–ning, Osning).[2]

En el Bosque de Neegal se celebraron las Bodas Arkhanen.  Éstas, míticamente, representan la unión de ambos planos del acontecer, simbolizados en el misterio de la duplicación de la Runa Noth.  Tal prodigio fue actualizado por Wotan (o sus fieles seguidores) en el Bosque de Neegal.  Cuenta la leyenda ururiana que Wotan, ya anciano, concibió allí una segunda forma de transmutación necesaria para reactivar el äthion dormido.  El äthion –o Electrón Divino, como lo llamara Jörg Lanz von Liebenfels– vibraba entonces en su mínima expresión, debido a la lejanía en que se hallaban los garbharien[3] respecto de la estrella madre, su patria ancestral, Aldebarán.  Ello produjo que éstos perdieran el equilibrio e incurrieran en conductas erráticas, incoherentes y contra toda armonía y sentido. Cometieron entonces el pecado racial[4] y se sublevaron contra el bello orden establecido.  Wotan, líder aun de los garbharien, temiendo por la Piedra de Uril, marchó junto a sus leales seguidores hasta el Bosque de Neegal, para ponerla a resguardo de los rebeldes.  Pues éstos sabían del poder contenido en la Piedra.  El Uril, la Piedra traída de Aldebarán, era la energía usada para mantener el equilibrio magnético del planeta, –y era, también, la energía que había hecho de la Tierra un lugar habitable (pues este planeta, sin la energía de Uril, habría continuado siendo muy similar a lo que hoy son los otros planetas del sistema solar).  Esa piedra contenía todo el poder necesario para regir sobre los elementos; y era, además, la fuente de la que emanaba toda la sabiduría y la ciencia de la antigüedad.  Quien se hacía con ella se hacía con todo el poder.  Por eso era necesario resguardarla.    

La leyenda es errática al señalar cuál fue entonces el destino del Uril.   En Las Bodas Arkhanen se señalan mínimamente tres distintos derroteros de esta piedra sagrada.  La primera señala que, después de llevar a cabo las Bodas Arkhanen, la transmutación que convirtió a los garbharien en arkhanen, Wotan instruyó que el Uril fuera sacado del Bosque de Neegal y llevado al centro de la Tierra.  Éste sería hoy lo que algunos llaman el Sol Negro, núcleo portentoso del que emana la energía de la Tierra Interior.  Un segundo posible destino de la Piedra de Uril señala que ésta, en su periplo a la Tierra Interior, fue interceptada por los rebeldes y rota en tres partes.  Estos tres pedazos de roca habrían caído en lugares relacionados geométricamente, alrededor de lo que hoy medimos en los 33º latitud norte y 33º latitud sur, formando un triángulo que tiene a las azores por vértice principal y las ciudades de Santiago de Chile y Ciudad del Cabo, como base de la pirámide.  La tercera posibilidad que señala Las Bodas Arkhanen sugiere que la Piedra fue llevada a un lugar considerado el equivalente exacto, en el otro hemisferio de la tierra, al sitio donde ésta se hallaba en el Bosque de Neegal. Tomando como referencia la capital de la Isla de Thule, medida que los antiguos utilizaron para ubicar el centro del planeta, este equivalente exacto, en el otro hemisferio (medido con coordenadas actuales) está en los 70º longitud oeste y 33º latitud sur –o sea, unos treinta kilómetros al sureste de Santiago de Chile. 

Esta tercera posibilidad, la más esotérica de todas, está relacionada con Lin, el mago blanco discípulo de Arpha, que viajó a estas tierras presumiblemente unos 6000 años antes de cristo, en busca de la Piedra de Uril, y que fundará sobre las colinas donde la hallara una mágica ciudad llamada Norithien, la que en su memoria sería conocida luego como Élelin.  Este maravilloso relato, histórico y arquetipo, comienza con las Bodas de Lin (léase la consagración de Lin –en kálico demótico las Bar Lin, razón por la cual la ciudad donde este acto se llevó a cabo llamóse luego Barlin), el rey blanco del Uril (rey o dios, indistintamente), en torno del cual se desarrolla la mágica leyenda de Sigur y Vaal de Marne.  Según Las Bodas Arkhanen Lin, el rey blanco, había sido elegido para marchar en la búsqueda del Uril al otro hemisferio.  Mas, para hacerlo, precisa ser consagrado.  Cuando va camino a su consagración es acosado por enemigos quienes le hieren de muerte en la ingle.  Agónico, y sin poder recuperarse, es llevado a una misteriosa posada, en lo profundo e insondable del bosque, donde vive una mujer con su hijo y sus sirvientes.  Este hijo lleva por nombre Sigur y ha sido llevado hasta allí por su madre para evitar que éste se convierta en un guerrero como lo fuera su padre.  Pero Sigur, de bélica estirpe, lleva el combate, la guerra y las aventuras en sus venas.  Cuando llega a su casa Lin, éste le cuenta que el único modo de sobrevivir a sus mortales heridas es poniendo en éstas la piedra de Uril.  Una esotérica leyenda le ha avisado a Lin que cuando Wotan instruyó llevar la reliquia al otro polo, extrajo de ésta siete pequeños pedazos del tamaño de una mano, que pudieran adornar su corona, para mantener la conexión con la Piedra madre que sería llevada a las tierras australes.  En su periplo a la Isla de Thule uno de estos pedazos del Uril se desprendió de la corona de Wotan y se perdió sin dejar ningún rastro.  Pero a Lin habían llegado noticias de dónde podía hallarse.  Entonces fue cuando voluntariamente el joven Sigur se ofreció para ir en la búsqueda del Uril, la piedra de la inmortalidad.  En su aventura conoce a Vaal, reina de Marne, tierra que después será llamada Aragón.  Para revelarle el secreto del Uril ella hace la pregunta de rigor, cuya respuesta el héroe Sigur ignora, pues no ha sido iniciado.  Entonces le encomienda superar siete pruebas, tras cuya realización no sólo conocerá el paradero del Uril, sino, además, obtendrá su mano.  El héroe, entonces, emprende sus siete aventuras, una de las cuales le lleva al inframundo, donde yace enterrada la espada que lo hará invisible e invencible.  Sigur triunfa en todas sus pruebas y desposa a Vaal de Marne.  Luego de esto lleva el Uril hasta donde Lin y le cura para que pueda ser consagrado.

Es éste un relato enteramente esotérico.  Todo en él apunta a una iniciación, la iniciación aria en A-Mor.  Su estructura, aunque difiere en algunos pequeños detalles, responde al mismo arquetipo de la leyenda teutónica de Parsifal.  Más que leyendas ambas son claves para encriptar el secreto de la auténtica iniciación aria.  Esa misma estructura arquetípica volverá a estar presente en el relato cuando, tras ser consagrado, Lin marche hacia el otro polo, en la búsqueda del Uril, la Piedra grande que ha sido ocultada en las cumbres del austral hemisferio. 

Sobre las diferencias entre el Uril de Sigur y el Uril de Lin cabe apuntar lo siguiente.  En siete ocasiones en Las Bodas de Arkhanen se hace referencia al Uril de Sigur como un poder a través del cual se aprende que los dioses o los héroes renacen en la ley de la derrota o la caída.  Las claves de este aprendizaje vienen definidas por cuatro conceptos determinantes: 1) Dioses o héroes, 2) Renacimiento, 3) Ley y 4) Derrota o caída.  Si interpretamos cada uno de estos conceptos según la sabiduría rúnica tenemos que el primero es equivalente a la runa Gib o Gibor, el segundo a la runa Ar, runa del renacimiento, el tercero a la runa Ried, runa de la ley; y el cuarto a la runa Laf, runa de la caída o derrota.  Si usamos los valores literales de todas estas runas, aunque no necesariamente en un sentido secuencial, podemos formar la palabra GRAL (G de Gibor, R de Ried, A de Ar y L de Laf).  Ahora bien, si tomamos en consideración que esotéricamente se ha definido como verdadero únicamente a lo arquetípico, esto es, a lo que tiene su correlato en el otro plano, lo que se representa en la duplicación de una runa, si este Uril habla del auténtico renacimiento, entonces tendremos una duplicación de la runa Ar, runa del renacimiento, formando así la palabra GRAAL.  Esto es, por cierto una hipótesis personal.  En las Bodas Arkhanen jamás se habla de un Graal.  Pero, teniendo en consideración lo planteado más arriba, es probable que ésa sea la diferencia entre un Uril y otro.  Con todo, más allá de estas últimas especulaciones, es evidente para quien tiene conocimiento sobre estos asuntos, que existe un paralelismo innegable entre el Uril de Las Bodas Arkhanen y el Grial del Parsifal de Von Eschenbach.   Del mismo modo que es inevitable, al nombrar la palabra Uril, no pensar en el Vril de Edward Bulwer-Lytton.  Vril y Grial pudieran estar emparentados, así, a partir de estas leyendas.  Como, por cierto, lo están los mágicos lugares que albergaron, ayer y hoy, estas preciadas reliquias.



[1] Según este relato, antes que los arkhanen habitaran este planeta enviaron acá muchas misiones tripuladas cuyo objeto fue, primero, establecer cuál sería el planeta que habitarían; y, luego, una vez elegido éste, saber dónde emplazarían esta poderosísima Piedra.
[2] El Bosque de Negaal fue conocido hasta muy avanzado el siglo XIX como el Bosque de Osning (actualmente es conocido como Teutoburger Wald, o Bosque Teutónico).  La palabra Osning (Negal del Este, de Oster–ning), probablemente deba su origen al hecho de ser la parte oriental del bosque la región más importante de este lugar, por haberse encontrarse allí La Piedra de Uril.  La zona occidental del bosque lisa y llanamente desapareció tras los sucesos que siguieron al hundimiento de Alt–Land.
[3] Garbharien es el nombre que reciben los arkhanen antes de la Segunda Transmutación.
[4]  Uno de los relatos más apasionantes y misteriosos de Las Bodas Arkhanen señala que cuando llegaron los primeros habitantes a este planeta, venidos de la estrella Aldebarán, crearon máquinas biológicas a su imagen y semejanza, con el objeto que atendieran las labores domésticas de la vida.  También estaban hechas para satisfacer todo tipo de necesidades de sus estelares creadores.  Son los llamados, por Serrano, esclavos de la Atlántida.   Fueron hechos casi idénticos a sus creadores.  Se les facultó con la palabra y el entendimiento.  Pero se les negó el äthion, el alma, la chispa divina.  Cuando los garbharien perdieron su equilibrio mermaron su äthion y cometieron una infinidad de locuras.  La peor de éstas fue concebir con las máquinas biológicas (pecado racial) y dar origen a una nueva raza, la raza de los hombres, la raza humana.  

sábado, 27 de diciembre de 2014

El Hilo de Ariadne, La Historia Oculta de la Tradición Ario-Arkhanen


1


El Hilo de Ariadne es el mágico, ininterrumpido e invisible cordón dorado que conecta todos los momentos de La Gran Tradición, la única Tradición, en todo caso, si se atiende al significado genuino de esta palabra.  Sebottendorf llamó a esta cuerda dorada como Tragula Aurea[1], en abierta alusión a la Ordo Tragula Aurea (O.T.A.)[2] fundada por otro no menos misterioso personaje, el Baron von Edelweg.  Miguel Serrano usó también la expresión Cordón Dorado, pero aunque situó los orígenes de la Tradición en los tiempos ante–históricos, basó la mayor parte de su fundamentación en los elementos de la historia conocida.  También Evola hizo otro tanto en esta misma dirección, partiendo de los antecedentes proporcionados por la mitología y la historia griega y la filosofía hindú.  Para nosotros la Gran Tradición supone un complejo de enseñanzas y sabiduría ario–arkhanen que se inicia en los tiempos míticos, ante–históricos, y cuyo objetivo es el retorno a la Patria Ancestral de los orígenes, y más allá de ésta, a la estrella Ankh (llamada luego Kanøth Ark), a la dorada Edad conocida como Akasära, de la que nos hablaran los miembros de la Sociedad del Vril y de la misteriosa Orden de Ker Kasser.

El simbolismo del Hilo de Ariadne viene tomado del Mito de Teseo y el Minotauro.  En el mito esta cuerda dorada guía a Teseo en su descenso al inframundo (el laberinto donde yace oculto el minotauro).  Todo allí es alegórico. El hilo simboliza la sabiduría, el conocimiento, la luz –pues de hecho, el resplandor del hilo ilumina la oscuridad del lugar. El laberinto bajo tierra, el descenso del héroe, el camino intrincado por los oscuros y difíciles pasajes del lúgubre subterráneo, todo aquello, incluso Ariadne, el minotauro, etc, nos habla derechamente de un proceso de iniciación.  El mito en sí, la leyenda, no es más que un arquetipo de la Iniciación Aria en Amor, lo mismo que vendrá a ser, en el espacio de influencia alemana, ese otro arquetipo llamado Parsifal. 

En su esencia Teseo no es un griego, sino un atlante, esto es, un thuliano.  Su padre mítico es Poseidón.  La versión griega de este arquetipo mítico cuenta que habiendo llegado a la Isla de Creta el héroe Teseo enamorose de Ariadne, la hija del rey Minos y hermanastra del Minotauro.  Ariadne, como todo en el mito, es también un arquetipo, un simbolismo, una alegoría.  Su nombre Ariadne (del griego Ariadne Ἀριάδνη –y no Ariadna) significa "nacida Aria".   Con lo que el mito ya nos indica cuál es su significación dentro del relato.  Ella provee las armas con las que el héroe deberá enfrentar y vencer al Minotauro.  Esas armas son una espada mágica y un hilo dorado, cuyo resplandor servirá para iluminar el laberinto e indicar el camino de retorno al exterior.




El mito de Teseo y el Minotauro es, por tanto, la alegoría de un proceso de iniciación.  Se trata allí de la iniciación del héroe individual –pero también del héroe arquetípicamente considerado.  El héroe arquetípico es la raza de un pueblo.  Así, lo que el mito señala es válido para el individuo lo es también para el pueblo al que el individuo pertenece.  En otras palabras, y sirviéndome del vocabulario jungueano, lo que es aplicable para el inconsciente individual, lo es también para el inconsciente colectivo. 

El mito de Teseo y el Minotauro señala, en este sentido, un sendero de Iniciación, de la Iniciación aria.  El que Ariadne, la nacida aria, presida los misterios de esta iniciación, es ya muy decisivo.  En su significación individual, el mito señala que el iniciante deberá descender al inframundo donde tendrá que vencer sus propios miedos y temores.  El viaje por los pasajes del laberinto no es sino un viaje a sí mismo, a lo más profundo de sí, al alma.   Toda iniciación es, alegóricamente hablando, una introducción al alma, un viaje a sí mismo, donde el héroe deberá combatir y vencer sus propios temores, sus propios miedos.  Esos miedos y temores vienen muchas veces representados por la figura del animal–hombre, la bestia–hombre, que en el caso de este mito está simbolizada por la figura del Minotauro, que es mitad hombre y mitad toro.  Así, lo que el héroe deberá vencer de sí es su naturaleza sub–lunar, telúrica, puramente material[3], representada en el mito por el monstruo que yace oculto en lo más profundo del laberinto, en el lado más oculto del alma.   De este modo, el mito revela que toda iniciación es un proceso de espiritualización, de estelarización, de mayor proximidad a nuestra naturaleza estelar y divina.  Arquetípicamente hablando el mito refiere el mismo misterio, pero aplicado ahora al héroe entendido no como un individuo, sino como el arquetipo de una raza, de un pueblo.   Toda raza auténtica, se entiende, posee un alma, un arquetipo.  Ese arquetipo encarna en el héroe natural o mítico.  Su destino es el destino de su raza.  De allí la importancia que debe tener para un pueblo sus mitos y leyendas.


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No obstante lo anterior, para nosotros, el mito de Teseo y el Minotauro importa, también, por otras razones.  Fundamentalmente por el simbolismo del hilo de Ariadne, el cordón dorado de la Tradición.  El hilo de Ariadne, la nacida aria, es la cuerda invisible que anuda todos los momentos de la tradición ario–arkhanen de los orígenes.  Sin ese cordón dorado la tradición, quizá, se habría perdido.   Esta tradición se hunde en la noche de los tiempos.  Para rastrear sus orígenes y surcar sus inicios hay que transportarse a una edad, a una época, ante–histórica, y, ciertamente, antediluviana.   Pues aunque su auténtico iniciador, entre nosotros, es el mítico y desconocido Yrmion, discípulo de Arpha (y probablemente Arpha mismo), las leyendas y relatos que en torno a estos sabios se tejen, refieren todas una época de los días de la Atlántida, época de esplendor de los dioses sobre la Tierra, conocida en Las Bodas Arkhanen con el nombre de Vaiära.  

La leyenda cuenta que imposibilitado de abandonar la Tierra Interior (la Tierra Hueca), por razones sobre las que cabe especular, Arpha (probablemente Orfeo en la tradición griega)[4], el último sabio Atlante de la tradición, instruyó a sus discípulos Yrmion y Lin que custodiaran las enseñanzas transmitidas a él secretamente, por los sabios que habitan el interior de la Tierra (la tierra interna del Schwarze Sonne) de modo que no se perdieran, e iluminaran el camino de los que habrían de liderar el retorno definitivo a la patria ancestral, a la dorada edad de los orígenes, a Akasära, en los postreros días del Bhumära, conocido también como Kali Yuga por los cultores de la filosofía hindú.   Ése es el mítico origen del hilo de Ariadne.  Allí se inicia auténticamente la tradición ario–arkhanen.



Arpha, Yrmion y Lin son arquetipos del mito, la leyenda.  Pero las historias que refieren, aunque ligadas al mito y preformadas en la estructura del arquetipo, arrancan de hechos históricos –esto es, de hechos que bien pueden documentarse en la evidencia, en el dato duro de lo empírico, en el análisis y la crítica del mito comparado, etc.  Si atendemos a los ariosofistas (término que, aunque acuñado por Lanz von Liebenfels, sirve para designar, de manera general, a la mayoría de los investigadores y escritores austro–alemanes de la tradición que se dieron cita entre el último cuarto de siglo del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX) la larga tradición ario–arkhanen debió haberse originado aproximadamente unos 6000 años antes de la Era Común (esto es, antes de Cristo), por lo que, a la fecha, contaría con más de 8000 años de historia.  Esa tradición fue inaugurada en occidente por Yrmion, el mítico Arminio–Hermann[5] que en la tradición hermética es Hermes Trismegistos.  Yrmion es, además, el padre de los Yrmionen o Armanen[6], de la Armanenschaft o Sociedad Armanen, de la que nos habla profusamente, en muchos de sus libros, Guido von List.  Lo que confirma la afirmación de Tarnhari, según la cual, el origen de la auténtica Sociedad Armanen hállase, en realidad, en una época muy anterior a la del siglo I de la era cristiana.

Sobre la Sociedad Armanen de List, primer faro visible de la tradición, cabe, quizá, decir unas cuantas cosas previas.  La afirmación de que List se basó en Tácito para reconstruir ese remoto pasado de los ario–germanos es, probablemente, no muy afortunada, o no muy certera[7].  List cita a Tácito, pero no se basa en él.  Hay, en esto, una diferencia considerable.  Tácito, en su libro, señala que los germanos estaban compuestos básicamente por tres tribus: los Ingævones, los Istvæones y los Hermiones –en alemán: los Ingävonen, los Istväonen y los Hermionen, respectivamente.  List afirma que los Ingävonen, los Istväonen y los Hermionen (Yrmionen–Armanen) no son tribus germánicas, sino clases sociales que cumplen una función diferenciada al interior de la sociedad germánica antigua.  La leyenda hermética afirma que los Ingävonen, los Istväonen y los Hermionen (Yrmionen–Armanen) son los descendientes de los hijos de Manus, quien es, a su vez, hijo de Tuisco[8].  El nombre Hermionen es una evocación lejana del nombre Hermann.  Pero Hermann, en sí, es Armin, eco del nombre kálico Yrmin o Yrmion[9].  Es en éste, y no en los Hermionen de Tácito, en quien se basa List para fundamentar el origen de los Armanen.  Y es este mismo Yrmion, proto–maestro y guía desconocido del esoterismo arkhanen, quien en la enseñanza hermética figura como Hermes Trismegistos, el tres veces grande fundador del hermetismo.


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La tradición ario–arkhanen que hemos llamado aquí como el Hilo de Ariadne, arranca, por tanto, unos seis mil años antes de Cristo, con Yrmion.   Sobre Yrmion he escrito extensamente en mi libro Arkhana Nemoris.  Por lo que respecta a este libro, nos deberá bastar con saber que Yrmion es el fundador de la tradición ario-arkhanen, mítico iniciador de la armanenschaft de List, y creador de una escuela esotérica antigua de la que son herederas las escuelas de pensamiento en que fueron formados los más diversos sabios de la antigüedad, entre quienes destacan los órficos, Solon, Pitágoras, Anaxágoras, Demócrito, Platón, Euclides, Heráclito, Empédocles, Parménides, y muchos otros cuya sola enunciación aquí nos obligaría a extender este listado por páginas y páginas.

En el siglo I, en Germania, la tradición iniciática, custodia del esoterismo ario–arkhanen, fundada por Yrmion seis mil años antes, cobra la forma de una élite sacerdotal conocida como Sociedad Armanen o Armanenschaft.  Esta comunidad de sabios gozó de una existencia pública y de una amplia aceptación entre los pueblos germánicos hasta muy avanzado el siglo VIII de la era cristiana.  Pero entonces, les sobrevino una persecución horrenda, protagonizada por las hordas cristianas, que les obligó a ocultarse, e incluso a auto-exiliarse en otros lugares, como Escandinavia e Islandia.  Ello marcó el inicio de un largo y extenso período de clandestinidad que se mantuvo, con relativa rigidez, hasta mediados del siglo XIX.  De este período de clandestinidad cabe destacar que hubo, desde el siglo XIII en adelante, una etapa caracterizada por un tipo de apertura que, sin dejar de actuar en la clandestinidad, tuvo definitivamente otros rasgos y otras manifestaciones.  Entonces, los sabios armanen comenzaron a hacer pública su doctrina a través del encriptamiento de sus enseñanzas, sus símbolos. Ésta fue transmitida por medio de la heráldica, la arquitectura, la toponimia, el folclore, las leyes y las instituciones que se dieron cita, a partir de entonces, entre los pueblos teutónicos.


Representación de una Clásica Reunión del Vehmegericht

Una de estas emblemáticas instituciones fue el Tribunal Vehmico o Femegericht.  Contrariamente a lo que ha salido a la luz por los deformadores de la historia oficial el Tribunal Vehmico jamás fue una institución al servicio de los intereses de la Iglesia, o del cristianismo; o, mejor dicho, lo fue sólo en un sentido exotérico, pues esotéricamente hablando los tribunales vehmicos no fueron sino células secretas o clandestinas de la antigua sociedad armanen, surgidas a mediados del siglo XIII en Westfalia –nuevamente Westfalia, donde antaño se hallara el Osnig, nominación histórica del mítico bosque de Neg-aal– con el expreso propósito de continuar la tradición, en condiciones de clandestinidad y ostracismo. Esos tribunales vehmicos constituyen los auténticos antecedentes históricos directos de la Ordo Tragula Aurea, fundada en 1712 por el misterioso Baron von Edelweg.   La que, aun cuando fuese decidida en 1344 en la antigua localidad de Ker Kasser, según las actas de su fundación, debe al siglo XVIII su escenificación en el concierto de las órdenes y sociedades secretas que a partir de entonces custodiaron la tradición. 

Con todo, el contenido y significado de los tribunales de la Vehme sigue siendo aun un asunto tan hermético y mistérico, que no extraña la cantidad de especulaciones erradas a que ha dado lugar entre los investigadores del kali yuga.  Quizá sea tarea nuestra, algún día, revelar el verdadero sentido de los tribunales vehmicos y desentrañar su auténtico esoterismo: se podrá apreciar entonces con nitidez el genuino talante de una de las instituciones germanas más misteriosas del medievo –tan misteriosa que ni con toda la documentación del mundo a la vista se podrá dar siquiera con la mitad de lo que realmente fueron, en su esencia esotérica, esos auténticos tribunales de justicia.


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En 1712, ocho barones venidos de Alemania se dieron cita en Westfalia para fundar secretamente una sociedad a la que llamaron Ordo Tragula Aurea (O.T.A.).  De esa sociedad no sabemos nada, excepto el hecho que fue fundada en 1712 en Westfalia.  En las actas se hace mención a los ocho caballeros libres que participaron de su fundación, pero no se menciona el nombre de ninguno de ellos, salvo el del Baron que aparece firmando, como presidente de la Orden, el acta de su fundación.  Su nombre es Klaus von Edelweg.  Las actas, por otra parte, hacen referencia a un extraño convenio contraído aparentemente en 1344 en la mítica ciudad de Ker Kasser[10].  Nada, tampoco, sabemos sobre ello.  Sobre la Ordo Tragula Aurea hablarán luego Sebotendorf y particularmente Guido von List.  


Vista de la actual Carcassonne, antigua Ker Kasser

En mi introducción a la traducción que hiciera del libro sobre la masonería turca de Sebotendorf escribo in extenso sobre la Ordo Tragula Aurea, y revelo algunas cosas a las que he sido conducido por la propia lectura de Sebotendorf y, especialmente, por la Kala o Die Hochheilige heimliche Acht (la Sagrada Proscripción Secreta)[11] de la que nos habla List en el Bücherei, en abierta alusión a los proscritos y desterrados enemigos públicos del judeo–cristianismo, representados por la sociedad armanen, sus filiales vehmicas y particularmente la Ordo Tragula Aurea.  Cabe destacar que la palabra alemana "Acht" significa también "ocho", y no olvido que ocho fueron los barones proscritos que fundaron esta Orden. 

La Ordo Tragula Aurea (O.T.A.) cumple un rol fundamental en el hilo de la tradición.  De hecho, fue la entidad secreta de la que emanaron luego, a comienzos del siglo XX, órdenes germanas emblemáticas como la HAO de Von List, la Germanenorden de Fritsch y la Sociedad Thule de Sebottendorf. Es éste, por cierto, un hecho poco conocido, documentado únicamente en el Deutsche Mystik de Sebottendorf y en Las Enseñanzas de Urur de Gabriel Grenze.  Según Sebottendorf, la mayor parte de los miembros dirigentes de estas órdenes pertenecían o habían pertenecido a la O.T.A.  Él mismo, de hecho, había tomado contacto con esta Orden a través de su filial en Constantinopla, dirigida por un pariente de Heinrich von Sebottendorf, tutor y padre adoptivo de Rudolf von Sebottendorf –por cuya gracia éste adoptó el título y la condición nobiliaria.  Este contacto fue posible gracias a los vínculos existentes entre una orden mística turca conocida como Baktashi, sobre la que Sebottendorf había estado investigando y escribiendo[12], y la filial turca de la O.T.A., que agrupaba de manera exclusiva a los alemanes que residían en Salónica, Estambul y lugares aledaños.  Hubo también otras dos filiales de la O.T.A. germana fuera de Alemania.  Una, la más pequeña y desconocida, se instaló en la ciudad de Zaragoza, España.  La otra tuvo como epicentro Alejandría.  Sebottendorf fue iniciado en la O.T.A. turca de tesalónica, con asiento en Estambul.  De vuelta a Alemania en 1913 tomó contacto de inmediato con la O.T.A. germana, cuya sede central se hallaba en Magdeburgo.  La expresión exotérica y visible de la Orden, en Alemania, había cristalizado en diversas sociedades secretas, a partir de 1912, cuyo secretismo era semi–público.  Sebottendorf se unió a una de éstas, la Germanenorden y organizó su filial en Bavaria, cuyo nombre exotérico fue Thule Gesellschaft (Sociedad Thule).   A esta Orden pertenecieron miembros emblemáticos del futuro NSDAP, como Rudolf Hess y Alfred Rosenberg[13]; pero, quizá, más importantes que éstos, fue la pertenencia al grupo de Dietrich Eckart, quien si atendemos al testimonio de Sebottendorf, habría sido el auténtico iniciador de Hitler.




En 1926, una filial de la O.T.A. de Magdeburgo se creó en la pequeña ciudad de Detmold, cerca de Hannover.  Su fundador fue Ernst Lauterer, más conocido entonces como Tarnhari.  Tarnhari basó su autoridad para la creación de la nueva filial en su pertenencia secreta a una antigua orden ya desaparecida, creada al alero de la O.T.A., con residencia en Magdeburgo, llamada Holzweg Gesellschaft.  La Holzweg Gesellschaft, de la que también escribe Sebottendorf en su libro Deutsche Mystik, constituye el núcleo hermético más importante de todos cuantos tuvieron lugar en Alemania, inspiradas o surgidos a instancias de la O.T.A. germánica.  Es, también, el centro esotérico peor conocido por su extremado secretismo y hermetismo a ultranza.  

Según Tarnhari la Holzweg Gesellschaft fue creada por un místico y vidente germano, iniciado en la O.T.A. turca, igual que Sebottendorf, conocido esotéricamente como Urlaftarhari y exotéricamente como Urur.  Urur apareció repentinamente en la vida de Tarnhari cuando éste tenía apenas 16 años.  El impacto que produjo en su vida fue verdaderamente profundo.  El primer encuentro entre Urur y Tarnhari se produjo en Enero de 1890.  Tarnhari cuenta que luego se unieron a Urur otros dos miembros, cuyas identidades jamás quiso revelar[14].  La Orden operó en Magdeburgo entre 1890 y 1896, fecha en la que el misterioso Urur desapareció entre los macizos montañosos del Altai que confluyen en el extenso desierto del Gobi.   Sobre la Orden que fundó nada más se supo jamás.  Pero en 1926 Tarnhari la revivió al alero de la O.T.A., y contó entre sus miembros probados a un tal Konrad de Lüben, miembro importantísimo de la Orden, por el misterio que va a rondar su obra postrera, y a Alex Langsdorff, futuro coronel SS y miembro del Ahnenerbe, quien a pesar de haber estado en la orden poco más de un año, cumplirá un rol esencial en la historia de la segunda Holzweg, de la que hablaremos más adelante.  La orden también estuvo compuesta por una misteriosa mujer, cuya identidad se ignora, pero de la que se ha especulado pudo ser la enigmática Gudrun.

Después de 1928 no tenemos más noticias sobre esta Orden.  La mayoría de las sociedades secretas surgidas al alero de la O.T.A. dejaron de existir en los años treinta absorbidas en el flujo del potente renacimiento alemán que significó el advenimiento del Tercer Reich.  La historia de la tradición, del hilo dorado de Ariadne, va a ser recogida luego por Gabriel Grenze, quien en 1968 fundará junto a su esposa mística Agnes del Lacio una filial de la antigua O.T.A. en la ciudad de Irún, en España.  La llamó Antiqva Regia Arcana Nemoris (A.R.A.N.).  Y sentó con ella las bases de la futura filosofía arkhanen.

Gabriel Grenze señala haber sido discípulo directo y único de una maga francesa a quien identifica como Margarite Vaal de Marne.  Según él Vaal de Marne había formado parte de una vehme secreta cuyo maestro era un misterioso noble llamado Iulius von Klappenbach.  Grenze sostenía, además, que la verdadera identidad del misterioso Barón era la del antiguo coronel SS Alex Langsdorff, quien no muriera realmente en 1946, y escapara del asedio aliado bajo otras identidades.  La Orden habría llevado por nombre el de Ordo Arcani Kerkasser (OAK), en virtud a que fundada en las inmediaciones de la antigua ciudadela.  Según Gabriel Grenze esta Orden fue fundada en 1956 por Klappenbach y a ella pertenecieron otros dos miembros, además de Vaal de Marne.  Desconocemos quienes fueron esos otros integrantes, aunque Grenze señala los nombres de Hausmann y Hoffmann.  La Orden desapareció misteriosamente en 1962, pues a juzgar por el relato de Grenze, transmitido a él por Vaal de Marne, tras conocerse del hallazgo de Derveni Klappenbach, Hausmann y Hoffmann marcharon al desierto de Gobi, siguiendo el mismo derrotero que su arcano maestro, Urur.   Dos años más tarde Grenze se haría discípulo de Vaal de Marne, con quien pasaría los siguientes cuatro años. 

En 1968 Grenze y Agnes del Lacio fundan en Irún la ARAN.  A esta Orden se integrará luego, un 19 de Enero de 1971, mi maestro, Carlos Manuel Nejas, conocido posteriormente como Baldur Agripa.   Desde Enero de 1971 a Octubre de 1974 Agripa aprende el esoterismo arkhanen directamente de Grenze.  En Octubre de 1974 Agripa retorna a Chile y funda la Última Thule, trayendo con ello la tradición a estas australes tierras del hemisferio sur.  Aunque conocí a Agripa en 1989 me hice discípulo de él doce años después, cuando junto a Joachim van Drakk y la mística YU formamos un círculo vehmico extraordinario, al que don Baldur llamó la Séptima Vehme de Nothureim.




[1] Rudolf von Sebottendorf, La práctica de la antigua masonería turca, Ed. Aurea Catena, pág. 59
[2] Rudolf von Sebottendorf, Die deutsche Mystik, pág.34 y ss.
[3] Esta cuestión cabe aclararla de entrada en beneficio de una mejor comprensión de estos asuntos.  Que el héroe deba vencer de sí su naturaleza sub–lunar y telúrica no indica que ésta deba ser considerada, en sí, como algo puramente negativo. El hermetismo ario–arkhanen concibe lo espiritual y lo material como dos aspectos del acontecer, y no como algo en sí positivo o negativo respectivamente. La naturaleza es móvil y pasa de un polo a otro continuamente.  Que el héroe deba vencer su aspecto telúrico señala únicamente un desequilibrio de la acción de ambas energías en él.  Por eso se requiere la iniciación, la muerte a una vida, la vida anterior, para renacer a un nueva vida, donde el equilibrio ha sido restaurado. 
[4] Cfr. Eduard Schure, Los Grandes Iniciados, Editorial Olimpo, Ciudad de México, México, pág. 149.  Según Schure, el auténtico nombre de Orfeo es Arpha. Este nombre, según él, es fenicio y su significado vendría a ser algo como "quien cura por la luz", de las palabras "aur" y "rophae" (luz y curación, respectivamente, en fenicio).  Para nosotros, en cambio, el nombre ARPHA es atlante, thuliano, y está compuesto por las kalas (o runas) Ar y Fa, que en una acepción significan, curiosamente, luz y salud.  Es la luz del renacimiento unida a la salud, la armonía, el equilibro en gestación.
[5] No confundir a este Arminio–Hermann con el héroe querusco germano del siglo I vencedor de la batalla de Teutoburgo.
[6] La palabra "armanen" la debemos a Guido von List.  Éste, en su libro La Sociedad Armanen de los Ario-Germanos, recoge el vocablo "Hermionen", utilizado por Tácito, en el capítulo II de su libro Germania, y lo transforma en "Armanen".  Además, a diferencia del historiador romano, que identifica a los "hermionen" con una tribu germánica, List propone que los "Armanen" no son, en realidad, una tribu, sino una casta social al interior de los pueblos germanos, la casta o clase social identificada con el sacerdocio custodio de la tradición (überlieferung) y el conocimiento (cfr. Guido von List, Die Armanenschaft der Ario-Germanen (GLB 2), Viena, Austria, 1908, pág. 4).  En Las Bodas Arkhanen los Yrmionen son también los custodios de la sabiduría y la tradición.
[7] Este creencia arranca fundamentalmente del investigador inglés Nicholas Goodrik-Clarke, quien en su libro The Occult Roots of Nazism, Secret Aryan Cults and their influence on Nazi Ideology, pág. 56, señala que el origen de la palabra se halla únicamente en la germanización del término latino Hermiones usado por Tácito, e ignora por completo el vínculo con Yrmion.  Esto es debido al hecho que probablemente Goodrick-Clarke haya consultado como fuente, en este respecto, solo la afirmación que List hace en la página 4 de su libro Die Armanenschaft der Ario-Germanen, donde en efecto, sólo se menciona a Tácito, pero no con el fin de enseñar que la expresión ha sido sacada de allí, sino con el objeto de indicar que los Hermiones (Armanen) no eran una tribu, como lo señala el historiador romano, sino una élite aplicada al cultivo de la tradición y la sabiduría aria.
[8] En las Bodas Arkhanen, el padre de Mann, tercer avatar en la mitología arkhanen, lleva por nombre el de Tuuisko -o Twisko.  Además, Mann tiene tres hijos, a los que llama Uuotan, Uuil y Uue.  Esta leyenda, prácticamente desconocida en la literatura germánica antigua, fue preservada en forma oral por los pueblos teutónicos, y recogida por Tácito en su Germania, quien latinizó el nombre de Mann en "Manus", señalando que el nombre de sus hijos eran "Ingvo", "Irmin" e "Istvo".  List, recogiendo la tradición original (Uuotan, Uuil y Uue) llamó a los hijos de Manus Votan, Vili y Ve y señaló que cada uno de ellos fue padre, respectivo, de los sabios, los agricultores y los guerreros del pueblo germánico antiguo.   En el Edda Menor de Sturluson y en la mitología escandinava el nombre de Tuisco es equiparado al de Bor, Vori o Buri. 
[9] Es curioso, pero en El Secreto de Las Runas (Das Geheimnis der Runen - GLB 1), el primero de los libros del Guido–List–Bücherei escritos por List, éste se sirve de la expresión Irmion y no Armin, y habla de los Irmionen y no de los Armanen, lo que le viene informado por Plinio, y antes de él por Pytheas de Massalia -en el caso de este último unos cuatro siglos antes de cristo, lo que indica que, mientras más atrás se va en el tiempo, el nombre parece coincidir más con la forma Yrmion, que con Armin (Cfr. Das Geheimnis der Runen - GLB 1, pág. 31).
[10] En Las Bodas Arkhanen, Ker Kasser es una de las estancias en el camino de peregrinación al Bosque de Neg-aal, famosa por desarrollarse allí una de los relatos más simbólicos asociados al héroe Sigur y al misterio del Uril.  Ker Kasser es también el nombre que recibe, entre bosquianos, la ciudadela francesa de Carcassonne, desde que en 1988 se firmara allí el convenio que estructuró todas las órdenes bosquianas que funcionarían al alero del esoterismo arkhanen.
[11] Cfr. Guido Von List, Das Geheimnis der Runen (GLB 1), pág. 36; Die Armanenschaft der Ario-Germanen (GLB 2), pág. 53; Die Namen der Völkerstämmen Germaniens und deren Deutung (GLB 4), pág. 49

[12] El libro que Sebottendorf escribió sobre los Baktashi fue publicado en 1915 bajo el título de "La Práctica de la antigua masonería Turca".   Una edición de este libro, traducida directamente del alemán por mi persona, ha sido publicada este año por Aurea Catena Editores.
[13] Rudolf von Sebottendorf, Bevor Hitler Kam, pág. 40
[14] Se ha especulado mucho, a partir de las Visiones de Agnes del Lacio, recogidas por Gabriel Grenze en Las Enseñanzas de Urur, que esos otros dos miembros fueron Hermann Hoffmann (1875-1955), futuro iniciador de las Wandervögel y Max Ferdinandt Sebaldt von Werth (1859–1916), autor, entre otros libros de Genesis y Wanidis.