jueves, 30 de octubre de 2014

La evolución y transformación de los alfabetos rúnicos


Por Hyranio Garbho

Cuando los pueblos germánicos comenzaron a trabar relaciones con las etnias del mediterráneo, en una época muy anterior a la establecida oficialmente[1], legaron a éstos gran parte de su cultura y sus símbolos.  Entre los símbolos que fueron transmitidos se hallaban las runas.  Éstas degeneraron entre los nativos mediterráneos, dando lugar con ello al surgimiento de las runas-letras (buchstabenrunen). Estas runas-letras devinieron con el tiempo un sistema alfabético y ése fue el origen del Elder Futhark.   Inscripciones de este tipo se hallaron luego muchas, pero todas ellas entre los siglos II y V de la era cristiana. Eso hizo pensar legítimamente a los investigadores que ésta era la auténtica antigüedad de todos los sistema rúnicos.  Lo que éstos ignoraban -y lo hacían porque confiaban únicamente en el enfoque de su modelo científico- es que las runas eran más antiguas que las inscripciones que se habían encontrado.  Y que el que la arqueología no pudiera probarlo no significaba que no se pudiera probar en absoluto. De hecho, las evidencias de lo planteado vendrían de muchas otras ciencias como la lingüística o el estudio comparado de la evolución de los sistemas alfabéticos.  Estas son las pruebas que buscamos enseñar acá. Algunas de ellas se hallan desplegadas en el texto de von List, otras las encontramos en los otros libros del Büchrerei.  La mayoría, sin embargo, responde a un auténtico aporte nuestro.  En su conjunto todas apuntan demostrar lo que desde List debió haberse venido haciendo evidente: que las auténtica runas del origen no podían ser las runas del Futhark Antiguo, y que frente a éste las runas armanen ostentaban ascendencia y superioridad. 

Vayamos pues a las evidencias de las que hemos escrito. Todas éstas se despliegan en el análisis comparativo de los diversos sistemas rúnicos. Este análisis consulta tres puntos esenciales en los que es posible establecer un paralelo.  Esos puntos son: 1) El contraste entre el aumento progresivo de runas en los dos conjuntos rúnicos históricos (Futhark Antiguo y Futhark Anglosajón) y la disminución de las mismas en el Futhark Joven o Escandinavo, 2) La naturaleza monosilábica del nombre de la runa respectiva en el Futhark Escandinavo y los nombres bisilábicos o polisilábicos de las mismas en los otros muchos diversos sistemas rúnicos; y 3) la forma o trazo particular de las runas que se comparan en uno u otro futhark.

A) El factor del aumento y disminución de runas en uno y otro sistema rúnico

Si atendemos a la información oficial sobre las runas tenemos que éstas fueron, en su origen, alfabetos derivados de la escritura mediterránea, que aumentaron su cantidad de símbolos en la medida que las transformaciones de la lengua germánica (el paso del proto-nórdico al nórdico antiguo) incorporaba nuevos sonidos y fonemas.   Así, del Futhark Antiguo o Elder Futhark de veinticuatro runas, en el siglo segundo, nos pasamos al Futhark Frisio o Anglosajón de treinta y tres runas en el siglo quinto de la era cristiana.  Este último futhark -o más propiamente hablando futhorc- dominó casi sin contrapesos la forma de la escritura rúnica hasta bastante avanzado el siglo once.  Pero en el siglo octavo, en Escandinavia, surgió un conjunto de runas que, contrariando lo que había sido hasta ese momento la evolución natural de los alfabetos rúnicos, en lugar de aumentar el número de símbolos, los disminuyó ostensiblemente casi a la mitad.  ¿Qué había sucedido realmente allí?

Los runólogos e investigadores oficiales no tienen respuesta para tal desconcertante evento.  Habituados como están a explicar el aumento de símbolos rúnicos en la perspectiva de la evolución de la lengua de los pueblos germánicos ignoran cómo articularse frente a estos hechos que parecen discutir -cuando no echar completamente por tierra- todas sus teorías.   Y es que no hay forma de explicarlo en la lógica de la evolución natural de los sistemas de alfabeto rúnicos.  Pues lo que allí ha sucedido no tiene nada que ver con su evolución.  Otros son los factores que van a explicar estos desconcertantes hechos acaecidos en Escandinavia.

Según la teoría oficial el aumento de símbolos rúnicos que se produce entre el Elder Futhark y el Futhark Anglosajón se explica por la evolución de la lengua germánica.  Ésta hallábase entonces en un proceso de cambios y transformaciones definitivas. El efecto más visible de todos esos cambios va a ser la incorporación de nuevos símbolos rúnicos, a medida que surgían nuevos sonidos y aumentaban los fonemas de esta lengua en proceso de transformación.  Esta evolución va a seguir su curso natural en todas aquellas partes donde predominaba uno u otro sistema rúnico (Futhark Antiguo y Anglosajón) -e incluso entre los sistemas rúnicos menores que van a caracterizar el medievo[1].  Y en todos los casos es posible mostrar, con relativa facilidad, cómo unos sistemas se derivaban de otros o se lograban explicar por otros. 

Por ejemplo, si hacemos un análisis comparativo sencillo entre los dos futhark en cuestión, el antiguo y el anglosajón, nos resultará fácil mostrar que el segundo se deriva del primero, y que la explicación, según la cual, el aumento de los caracteres rúnicos en el segundo se justificaba en las trasformaciones de la lengua germánica era bastante plausible.  Por eso no hallamos ninguna explicación racional al hecho que cuando los alfabetos rúnicos comenzaron a aumentar su número de runas, el Futhark Escandinavo no sólo no las haya aumentado, sino que, además, las haya disminuido. 

List explica que la disminución de las runas en el Futhark Joven no se explica por la evolución natural de los alfabetos rúnicos.  Pues se trata de un conjunto de runas que lejos de derivarse de estos sistemas alfabéticos tiene su origen y procedencia en sistemas de escritura infinitamente más antiguos y anteriores a los sistemas de escritura rúnica históricos. 

En la opinión de List, desplegada en las primeras páginas de este escrito, el primer conjunto de runas, esto es, el auténtico Futhark original, contaba apenas con dieciséis símbolos rúnicos.  De estos emanaron luego una serie de runas que con el tiempo culminaron constituyéndose en un sistema autónomo, cuya función principal fue la de servir como sistema de escritura, empobreciendo notablemente su sentido mágico original.  Es éste el origen del Futhark Antiguo.  Pero paralelamente al desarrollo de este futhark las runas sagradas del origen siguieron existiendo, y consecuentemente con su naturaleza sagrada y no secular jamás aumentaron ni disminuyeron su número de runas.  Así, las encontramos siendo igualmente dieciséis en el siglo octavo, sin advertir entre éstas y los otros sistemas rúnicos aludidos aquí nada que explica o justifique el prejuicio de la derivación.

Comparación entre el Elder Futhark
y el Futhorc Anglosajón

Elder Futhark



Futhorc Anglosajón


En esta comparación los óvalos marcan las runas que son diferentes en el trazo en un futhark y otro.  El doble óvalo denota a un trazo rúnico que corresponde a una runa distinta en ambos futhark en comparación.  El recuadro marca las runas agregadas a un futhark que no están en el otro.

Comparación entre el Elder Futhark
y el Futhark Joven

Elder Futhark


Futhark Joven


Estos paralelos grafican con una claridad insobornable las diferencias abisales que hay entre unos y otros sistemas rúnicos.  Pero no sólo eso -y esto es infinitamente más importante.  Estos contrasten señalan de un modo irrefutable la imposibilidad que el Joven Futhark haya podido derivarse del Futhark Antiguo.  Ergo, si no derivo de éste, y no obstante, apareció siete siglos más tarde ¿de cuál sistema rúnico se derivo entonces?  Cabe señalar, como último asunto relativo a esta comparación, que las diferencias planteadas entre el Elder Futhark y el Futhark Anglosajón no son insalvables y pueden fácilmente explicarse por la evolución del proto-nórdico al nórdico antiguo.  No así si se comparan estos sistemas rúnicos con el Joven Futhark, donde las diferencias no sólo no disminuyen, sino que aumentan.  Por el contrario, si se compara el Futhark Joven con las runas armanen, los parecidos saltarán a la vista -tanto en el nombre, la cantidad y los trazos rúnicos en uno y otro futhark.

Comparación entre el Futhark Joven
y las Runas Armanen

Futhark Joven


Runas Armanen





B) La naturaleza silábica o monosilábica del nombre de la runas en los diversos futhark en contraste

Si atendemos a la comparación planteada por el segundo punto aquí desplegado tenemos un aserto particular, hasta ahora casi inadvertido, de una importancia mayúscula.  Éste está relacionado con el nombre de la runa.  A simple vista no tiene mucha importancia.  Pero mirado de cerca es realmente decisivo.  Según List, mientras más primitivo es un lenguaje, más monosilábico es.  De hecho, este sólo dato debiera bastar ya para probar la antigüedad de las runas escandinavas (armanen) por sobre las mal llamadas runas antiguas y runas anglosajonas.  Si se observa detenidamente el nombre de todas las runas antiguas se podrá apreciar cómo, en todos los casos, éstos constituyen palabras bisilábicas o polisilábicas.   Distinto es el caso de las runas escandinavas que en la mayoría de los casos sus nombres constituyen palabras monosilábicas.  El siguiente cuadro ejemplifica esta cuestión.







[1] Contamos entre estos tipos de runas a las Runas de Helsingia, las Runas Islandesas, las Runas Marcománas, las Runas Medievales y las Runas Dalecarlianas





[1] Esta es parte de la historia que no se ha querido contar, pero de la que muchos investigadores han ya escrito.  De acuerdo con el Oera Linda, los germánicos frisones habrían trabado relaciones con los pueblos del mediterráneo desde mucho antes del hundimiento de Âldland, acaecido cerca de 4000 años a.C.