miércoles, 17 de octubre de 2001

Semblanzas del Maestro Urur

En los grupos del Camino del Bosque y las comunidades para la Reforma de la Vida es muy común oír hablar del Maestro Urur.  Este Maestro le fue enseñado a mi Maestro por Gabriel Grenze y Bernardo de Aragón.  Aragón lo aprendió de su Maestro Isurk y a Isurk le fue enseñado por Tarnhari.  La leyenda del Maestro Urur arranca, por lo tanto, en último término, de las enseñanzas del Maestro Tarnhari.  Cuenta Aragón que Tarnhari -o Tarn, como también se le conoce en la Tradición- tenía un cuaderno de anotaciones donde registraba los hitos de su vida psíquica íntima.  En una entrada de 1896 escribió sobre las visitas de un Maestro a quien denominó "W".  Jamás escribió su nombre, ni lo dio a conocer a sus discípulos.  Sobre éste siempre se refirió como el Maestro "W".  Pero hacia el final de sus cuadernos, en las últimas entradas, cuando transcribía las enseñanzas de su Maestro, comenzó a firmarlas en rúnico con la doble Ur.  De allí que al Maestro se le conociera desde entonces como Urur.  Este es el nombre con el que Isurk lo enseñó a sus discípulos Aragón y Vaal de Marne.  Y así estos también lo enseñaron a sus discípulos.  Pero en el Paralelo de 1968 Agnes del Lacio reveló que el nombre del Maestro había sido Ulrico, y agregó además que entre su ascendencia se hallaba la distinguísima figura de Walther von der Vogelweide.  Ello llevó a que, en los años noventa del siglo pasado, este Maestro fuera conocido también como Ulrich von der Vogelweide.  Y se tejieran sobre él muchas historias y leyendas infundadas. Entre las que le identificaban con un tal Konrad de Lüben, a las que le convirtieron en un Maestro de las aves de Paso.  Nada de eso, por cierto, se ajusta a la realidad.

Para intentar construir una semblanza adecuada del Maestro voy a transcribir y comentar las cuatro fuentes que sobre su figura me parecen las mejor autorizadas, por tratarse en todos los casos de Maestros de la Tradición.  Comenzaré por presentar el pasaje donde Vaal de Marne escribe sobre Urur.  Este se halla en un Memorandum dirigido a Aragón y convertido luego en libro bajo el título de "Memorias de mis Maestros".  El pasaje referido a Urur versa así:

"Fue Urur un iniciado de la rama dorada de la Tradición. Nada sabemos de Urur antes de sus treinta años. A esa edad ascendió a una montaña y permaneció allí hasta que los misterios de la Kala le fueron revelados. Doce años se sucedieron y durante todo ese tiempo se alimentó de yerbas y raíces y perfeccionó la mirada de su ojo interior. Mi maestro dijo una vez que Urur trazó un círculo en torno de sí, en la cima de la montaña, y juró no salir de allí hasta que las claves de la comprensión para la transmutación interior se le hubieran revelado. Era éste su decimonoveno ciclo. Al despuntar el alba del cuarto día, del cuarto mes, de su decimosegundo año en la Montaña ocurrió el milagro. Las claves de comprensión para la apertura del ojo interior le fueron reveladas a Urur por Mundelfori, el Dios. Doce días tardó el dios en comunicar su mensaje al Maestro. La historia oculta del género humano por fin había sido revelada a los hombres. El decimosexto día, del cuarto mes, del año de la revelación Urur se transfiguró. Desaprendió el lenguaje de los hombres, y habló como Dios. Había recuperado la memoria y estaba presto a ser aceptado en el Walhalla. Pero antes debía comunicar su doctrina. Fue así que formó un círculo exiguo de aprendices, entre quienes se contó a Tarn y otros once más. Por largos tres años enseñó a sus discípulos lo referido a él por Mundelfori. No lo enseñó con palabras pues ya no usaba palabras. No sabía él ya ni hablar, ni escribir. Su lengua no era la de los hombres, sino la de Dios. Pues en su espíritu sólo había espacio para lo esencial, no para lo trivial. No enseñó él, por tanto, con palabras, porque no conocía él las palabras. No sabemos, en verdad, cómo fue que enseñó. Cuando acabó su obra, un día, desapareció. No dejó rastros tras de sí, ni delante de sí. No tuvo él rostro, ni imagen. Sus discípulos en vano intentaban evocar su aspecto. Pues he aquí que el maestro había trascendido incluso antes de conocerles y enseñarles. No era Urur de este mundo, sino del otro mundo. No estuvo en realidad en este plano, sino en el otro plano. No enseñó cosas de aquí, sino de allá. Mas todo cuanto habló concernía al acá. Cuando Urur cumplió el decimonoveno ciclo marchó a los hielos del fin del mundo desde donde buscaba descender a la Tierra Interior. Completaría así su obra. Pero antes se apareció en astral a su discípulo, el Maestro de mi Maestro, el Hari Tarn. Y a él lego las claves de comprensión para la transmutación interior. Por seis años Tarn aprendió con Urur el significado de estas claves. No enseñó Urur a Tarn acá, sino sólo allá. Pues el Maestro ya había dejado este plano del universo paralelo y se comunicaba con él desde el otro plano del acontecer. Cuando Tarn hubo por fin completado su aprendizaje ascendió a la misma montaña que Urur y fue iniciado por éste para difundir la doctrina. Urur vino a Tarn en la misma forma que Mundelfori vino una vez a Urur. En la forma de una nube cargada y a punto de precipitar. Pues Urur ya era como un Dios: un dios de la visión interior. Urur me hablaba desde allá. Esto comenzó a suceder poco antes que aconteciera mi iniciación. Nunca me habló trivialidades. Únicamente me mostró lo esencial. Pues únicamente lo que tiene valor arquetípico importa. También a Isurk, mi Maestro, Urur habló desde allá. Pues no le conoció él de este mundo, ya que Urur no era de este mundo. La tradición enseña: uno mostrará el camino, otro iniciará la obra; y un tercero la completará. Urur enseñó el camino, Ehur inició la obra; Arhag la completará. Tarn dijo que Urur, lo mismo que Apolo, se retiraba del mundo cada diecinueve años a rejuvenecer. Era éste un misterio insoluble. Contaba, además, que Olar legó a él el misterioso libro de Barth, pues este libro llevaba él escrito en su corazón. Y ella tuvo una visión: sólo a Urur le serán reveladas las claves para la interpretación del misterioso libro. Por eso Urur, tras rejuvenecer, subió a la Montaña, el decimosegundo año antes de la revelación. Y no bajó de allí hasta que las claves para la resolución del misterio del libro le fueran reveladas. Esto aconteció el cuarto día del cuarto mes del año de la revelación. Entonces el Dios Mundelfori se apareció a Urur en la forma de una nube cargada a punto de precipitar. Y en doce jornadas le enseñó las claves y le reveló la historia oculta de los dioses y los humanos. Mundelfori le dijo además que debía él enseñar estas claves a quienes tuvieran corazón puro para aprenderla y pudieran obrar el prodigio de la transmutación de sí, del género y del planeta. Pero le reveló un misterio todavía más poderoso. Le iluminó las claves del sueño de Thoth. Y le instruyó enseñar a Rittar, Ridhag, Thoreh y Arhag. Lo que él hizo desde allá como umuufie de la Vehme oculta de Tarn".

Hasta aquí la extensa cita de Vaal de Marne.  Leamos ahora lo que sobre Urur escribe Grenze.  El primer texto a presentar corresponde a un escrito construido sobre la base de los apuntes de clases tomados por sus discípulos. No es propiamente tal un texto de Grenze, sino más bien, uno atribuido a él.  Los apuntes fueron tomados por alumnos de su clase del 71 y redactado por los mismos.  Ha sido corregido y mejorado en innumerables ocasiones y hecho circular internamente bajo el título de "Liber Tragula Aurea".   He aquí lo que se escribe sobre Urur en el mencionado libro:

"Urur fue el iniciador de la Tradición de la Tragula Aurea en las postrimerías del tiempo –o sea, en los años que siguieron al 1807, año sindicado como el año del inicio del fin. Su tradición, la del hilo de Ariadne, la de la Tragula Aurea, es también conocida, entre nosotros, como tradición bosquiana, ya que su iniciación refrenda en los tiempos del hoy la que Akni–Kain tuviera en los tiempos del ayer, precisamente, en el Bosque de Neegal. En el Paralelo de Agnes se determinó que Urur nació en 1848, sin poder determinarse, no obstante, cuál era su auténtica procedencia. Aparecen cuatro ciudades donde pudo haber estado, mientras ocupó un status material –que no está claro que lo haya realmente ocupado: Magdeburgo, Nuremberg, Múnich, y una ciudad en Austria; el nombre común de Urur era Ulrico, según el Paralelo de Agnes. En 1896, Urur marchó al desierto del Gobi. No dejó rastros tras de sí y se supone que en el desierto encontró una entrada al reino del interior de la tierra. Todas estas nuhrenwaren (noticias) son extraídas del paralelo de Agnes. La Maestra enseñó algo distinto: Urur no desapareció en el desierto. En verdad, Urur retornó del desierto transfigurado. Estaba radiante y bello, mucho más joven. El paralelo de Agnes determinó que Urur era descendiente de Apolo y más tempranamente del cantor Walter Vogelweide. Cuando Urur volvió del desierto transfigurado y rejuvenecido, formó la Vehm secreta (esta idea no es del paralelo). En La Vehm que formó Urur él fue Umuufie. En esa Vehm inició a Arhag. Esa Vehm fue la cuarta Vehm. En la Cuarta Vehm Urur fue el Umuufie, esto es, el Maestro del otro plano. Tarn fue el Hari, esto es, el guía de este plano. Ridhag fue el Mœbius, Thoreh, el Taumaturgo y Arhag el iniciado. En el paralelo de Agnes, la transfiguración de Urur acontece en la montaña. En la montaña Urur se transfiguró, y retornó convertido en otro ser. El paralelo no habla del retorno de Urur, pero igualmente señala que éste fue el Umuufie de la IV Vehm. Hay visiones misteriosas sobre Urur en el paralelo. La más curiosa es que él fue el barón Von Edelweg. Urur es el maestro más importante de la Tradición debido a las siguientes razones: a) Anunció a Arhag, b) Dios le dictó el Libro Sagrado del Origen, del mismo modo como Thoth dictó Arfa el Arfanomikon (en ese sentido Urur está al mismo nivel de Arfa), c) Es el único Maestro de los tiempos conocidos que ha hablado con Dios, d) Es el único Maestro viviente, el único humano, en quien se realizó la obra, e) Es el único Maestro que no tuvo Maestros –o no tuvo Maestros humanos, de este o del otro plano, pues su maestro fue el propio Dios; y f) Se ha enseñado que Urur se unió a los Dioses en el Gobi.  Urur subió al monte Lbrus. Tras doce años en la montaña recibió la visita de Mundelfori, dictándole el libro de Arfa, que los maestros ocultaron en el interior de la tierra (¿o en la Antártida?) en 1807. De esto, surge la pregunta: ¿Las runas de Urur son lo mismo que el libro de Arfa? El Dios Mundelfori, el dios más antiguo del cosmos, es el auténtico dios de los arios. Su nombre, escrito con iroglifos, conjunta las runas M (Man), L (Laf), O (Os), R (Rit). Se ha enseñado que Mundelfori habló y Urur guardó en su memoria sus enseñanzas. Luego las transmitió mentalmente a su discípulo, del mismo modo como el Dios se las había transmitido a él. Pero su discípulo Tarn vio la enseñanza en su mente en forma de iroglifos y así fue cómo la transmitió. Ese es el auténtico origen de las runas de Urur, también llamadas el Hiddenseerkalen de Urur".

Las referencias sobre Urur en la obra de Aragón se hallan en un conjunto de Cartas conservadas por el Maestro Agripa.  Ellas son, sin lugar a dudas, las referencias más extensas, profundas e interesantes de todas cuantas se han escrito sobre el Maestro.  Pero, por no poder traerlas todas acá, sintetizaré su visión en un sólo pasaje, extraído de una carta de 1974, el que creo refleja lo más importante a saber sobre el semblante de Urur. He aquí la cita:

"... nada importa más, como le escribiera en mi carta del pasado mes de junio, que precisar la naturaleza histórica del Maestro W, sobre el que estimo es Tarnhari la voz mejor autorizada.  Ya le escribí también sobre los cuadernos que recibí de mi Maestro.  En ellos no hay ninguna referencia a W antes de 1896. La primera vez que le menciona es a propósito de un sueño tenido cerca de navidad. La referencia precisa la he hecho acompañar entera a esta carta por lo que usted podrá comprobarlo por sí mismo. Después de esta referencia las menciones de W se tornan cada vez más habituales.  No obstante esto, hay una referencia de abril de 1898 donde Tarn escribe que el primer sueño con Tarn fue justamente 9 años antes, fecha que indica como la de su iniciación. La referencia está fechada el 4 de abril. Allí Tarn cuenta que estando de campamento junto a unos amigos, en la cima de un monte, tuvo el primer sueño de W.  Esta experiencia onírica cambió el rumbo de su vida.  En pocas palabras ése sueño de Tarn es la experiencia de W.  En su sueño el Maestro sube a la cima de un monte y traza un círculo en torno de sí prometiéndose no salir de allí hasta que las claves para la transmutación interior (la reforma de la vida) se le hubieran revelado.  Al llamado de W responde un dios desconocido llamado Mundelfori quien le revela, en 324 símbolos rúnicos, la historia oculta del género humano.  En su sueño Tarn señala que esta experiencia duró doce días".